La base sobre la que opero
Cubre el trabajo de dirigir tu marketing como tu equipo: estrategia, ejecución y la operación del día a día. Es el suelo firme que sostiene la relación y me permite volcarme desde la primera semana.
El modelo
Trabajo con variable: parte de lo que cobro se gana cuando tus números suben. Es una decisión de alineación —mi crecimiento atado al tuyo— y aquí te cuento exactamente cómo funciona.
Parte de mis honorarios se gana cuando tus números suben. Mi incentivo y el tuyo apuntan al mismo sitio.
Cómo se compone
Mis honorarios tienen dos componentes. Uno sostiene el trabajo desde el primer día; el otro se mueve con tus resultados. El peso de cada parte lo acuerdo contigo, a la medida de tu negocio.
Cubre el trabajo de dirigir tu marketing como tu equipo: estrategia, ejecución y la operación del día a día. Es el suelo firme que sostiene la relación y me permite volcarme desde la primera semana.
Parte de lo que cobro se activa con tus resultados. Crece cuando tu negocio crece y se ata a las métricas que de verdad mueven la aguja. Mi incentivo y el tuyo apuntan al mismo sitio.
El rango concreto —cuánto pesa cada parte y sobre qué se calcula— lo fijo contigo en la conversación, a la medida de tu negocio y tu momento.
Sobre qué medimos
La parte variable vive sobre tus palancas reales, las que de verdad cuentan para ti. Elijo contigo la métrica que mejor refleja tu crecimiento; estas son las que más a menudo la sostienen.
Lo que entra por caja. Ato la variable al ingreso que ayudo a generar contigo: la medida más directa de que el modelo funciona.
El flujo de clientes potenciales que alimenta el negocio: leads cualificados, oportunidades abiertas, pipeline que avanza hacia la venta.
Lo que cuesta traer cada cliente. Cuando ese coste baja y se mantiene, el crecimiento se vuelve rentable y sostenido en el tiempo.
Sobre datos reales, medidos por ambas partes: las dos vemos los mismos números, y eso mantiene la conversación clara.
Por qué lo hago así
Tu objetivo pasa a ser el mío, y el modelo lo pone por escrito.
Atar parte de lo que cobro a tus resultados ordena la relación desde el primer día: lo que es bueno para tu negocio es bueno para mí. Empujo en la misma dirección porque mi propio crecimiento depende de que el tuyo ocurra.
Por eso elijo pocos clientes y me vuelco. La variable rinde donde cada cliente cuenta: concentro el criterio y las horas en encontrar y convertir al que importa, y respondo por lo que conseguimos juntos.
Y el «crecemos» lo digo en serio, porque es contigo: si tú creces, crezco yo. El trato es claro desde el principio y se sostiene por su propio valor.
Mi crecimiento va atado al tuyo.
Cómo se acuerda contigo
Fijar la variable es parte de cómo empiezo a trabajar contigo. Nace en la misma conversación en la que decidimos si encajamos, y se asienta sobre lo que quieres conseguir.
La conversación empieza por a dónde quieres llegar. Sobre ese objetivo decidimos juntos qué métrica ata la variable y por qué es la que mejor refleja tu crecimiento.
Defino contigo qué parte es fija y qué parte es variable, a la medida de tu negocio y de tu momento. El trato queda claro y por escrito desde el primer día.
La variable vive sobre datos reales, medidos por ambas partes. Cada trimestre miramos juntos lo que dicen los números y ajustamos el rumbo con criterio.
El modelo en cifras
Tres hechos del modelo. Así está construido y así trabajo.
Pocos
Clientes a la vez
Elijo a quién acompaño para volcarme en cada uno.
100%
Foco en tu objetivo
Tu objetivo pasa a ser el mío mientras trabajo contigo.
Variable
Parte ligada a resultados
Parte de lo que cobro se gana cuando tus números suben.
En una conversación fijo qué parte es variable y sobre qué métrica. Parto de a dónde quieres llegar y lo construimos juntos.